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Qué raro que te moleste la “e”

  • Foto del escritor: Gonzalo Palomeque
    Gonzalo Palomeque
  • 6 nov 2021
  • 2 min de lectura
“Porque todo cambio nace de una destrucción”

Normalmente no suelo estar de acuerdo con esta frase de la artista Frida Kahlo, sin embargo, frente a la discusión del lenguaje inclusivo se viene a mi mente esta cita para entender el problema. Y es que el lenguaje parece ser algo intocable, pareciera que tuviera vida propia y fuera un niño al cual no debemos mostrarle la realidad porque se pudiera asustar con ella. Hay que cuidarlo, mimarlo y evitar que pierda vigencia. Ahora bien, ¿no es el lenguaje algo que se construye constantemente?


Desde cuando las personas defienden a capa y a espada un medio como el lenguaje, si ni siquiera saben escribir correctamente y mantener un dialogo. Y ni que hablar del habla inglesa haciendo aparición forzada en las conversaciones: “¿comemos un sándwich en el lunch después del after office?” Pero eso no le molesta a la gente, porque parecerse a los norteamericanos es mejor que simplemente cambiar la letra final de una palabra por “e”.


Es complejo entender el tema, pero no porque sea física cuántica o aeronáutica, sino porque no interesa entenderlo. Cuesta dar el paso a escuchar qué proponen las personas y qué significan para esas personas. Y no estamos hablando de cambiar todo el diálogo por “e” o “x”. Es simplemente cuando se refiere a una persona que se identifica distinto a uno, o no, referírsele con la letra adecuada. O cuando se hable colectivamente de un grupo, donde hay más de un género, decir “todes”.


Entiendo el argumento de: “con decir todos ya se entiende que son todos, no hace falta la e”, sin embargo, es ignorar a gente que tal vez no se siente representada con tu “todos”, y no porque se crea especial y busque llamar la atención, sino que es por un mínimo de respeto, de entender que no todas las personas se sienten hombre y/o mujer. Que no todos son solamente o heterosexuales, bisexuales o homosexuales. Y desde la escuela se enseña que la “o” representa al género masculino y la “a” al femenino. No nos desentendamos ahora de que no es machista el lenguaje, ¿o no, hombres de la tierra?


Es tan simple como si de ser necesario tener que decir “elle” o “chiques” aplicarlo. Porque no cuesta más que cambiar una letra al final de una palabra. Tranquilo, no es necesario que portes una bandera LGBTQ+. Simplemente es ajustar tu forma de referirse a la gente.


Cuántas de las personas que opinan, conocen lo que es ser Queer, o entienden en qué casos se aplica la letra “e”, por desgracia son muy pocas. Es cierto que sí existe una sobre sensibilidad extrema. No todos los conflictos deben ser peleados, ni tampoco todos importan. No estamos preparados para resolver este problema ahora, no es el momento. Es cierto que la cantidad de personas que se sienten ofendidos por cualquier cosa es inmensa, proporcional a la cantidad de ignorantes que no saben de lo que hablan.

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Montevideo, Uruguay.
Gonzalo.palomeque.mp@gmail.com

 

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