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Don't believe the hype

  • Foto del escritor: Gonzalo Palomeque
    Gonzalo Palomeque
  • 6 nov 2021
  • 2 min de lectura

Actualizado: 22 nov 2021

“We're Arctic Monkeys, this is "I Bet You Look Good On The Dancefloor", Don't believe the hype”

Con esa frase se presentaba la banda Arctic Monkeys en el año 2005 con la publicación de su primer videoclip musical, I bet you look on the dancefloor, perteneciente a su disco debut Whatever People Say I Am, That's What I'm Not. Pero yo los conocí mucho tiempo después. Los conocí en el año 2017, y aunque en ese momento no lo supiera, se convertirían en mi apoyo más fuerte.


En 2017 escuché por recomendación de un amigo la canción Do i Wanna know, me gustaba lo que escuchaba asique investigué un poco más. Fui en desorden cronológico. Empecé por su último disco, seguí progresando en la discografía escuchando algunas canciones populares, hasta que decidí realizar la travesía de escuchar todos sus discos en orden de salida. Es ahí cuando emprendí un viaje por sus canciones: pasando de la efervescencia adolescente de su primer disco a la oscuridad de Humbug, sin olvidar su previo pasaje por la nostalgia y enojo de Favorite worst Nightmare; al llegar a Suck it and see sentí que ya la cosa se volvió “romanticona”, pero ahí apareció AM, un disco lleno de ego y masculinidad.


Toda esa travesía era realizada día a día, cada viaje de bus era una reproducción nueva de disco, LP, sencillo, hasta demos de trabajos previos a su auge en 2006. Es en ese punto fue cuando me di cuenta de que la banda “algo” había generado en mí. Era muy raro que solo muy pocas canciones no me gustaran. Pero, por desgracia toda historia tiene su lado oscuro.


En ese momento pasé por uno de los peores momentos de mi vida, la separación tortuosa de mis padres, la llegada a la facultad, problemas económicos; todo se juntó en aquel 2018.


Por suerte Alex Turner, líder de la banda, me demostró con sus canciones que no hay tiempo para rendirse. Su personalidad vista en entrevistas, conciertos y eventos me hacían sentirme reflejado. Alguien despreocupado por las redes, ensimismado en realizar lo que le gusta y con la mira solamente en su placer. Me sentía Alex Turner.


Cómo si fuera coincidencia, después de 5 años de inactividad la banda sacó su nuevo disco, no fue lo que nadie esperaba: Tranquility Base Hotel & Casino. Como si se tratara de un director de cine fracasado, Alex construye una estética y universo que me cautivó. No era fácil de digerir, pero su disco concepto me hizo conectar de una manera increíble con mi proceso de maduración. Tener que enfrentar a tu padre cara a cara y echarlo de tu casa no estaba escrito en las canciones, pero la energía, la fuerza y la voluntad de realizar ese acto surgieron de ahí.


Siempre que hablo con alguien que no conoce la banda, o sí, les sorprende que les diga que es mi banda favorita. Pero, yo no elijo Led Zeppelin, Queen o The Beatles -por más que son bandas casi perfectas- yo elijo Arctic Monkeys, aunque nunca sepan que significa para mi esa banda inglesa proveniente de Sheffield.

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Montevideo, Uruguay.
Gonzalo.palomeque.mp@gmail.com

 

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