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Yo recibí bullying

  • Foto del escritor: Gonzalo Palomeque
    Gonzalo Palomeque
  • 11 nov 2021
  • 3 min de lectura

Y no por eso me siento mal por haberlo recibido. Uno siempre dice, de los golpes se aprende. No sé si es tan cierto y si aplique a todas las situaciones, pero en este momento si miro al pasado, comprendo a qué se refería esa frase.

Cuando era niño recibí bullying, pero no del que se ve en las pelis norteamericanas de meter al “gurí” dentro del tacho de la basura. Recibí el acoso escolar que uno no se lo busca. Recién llegado de España mi acento a los 10 años era de un “gallego” perfecto, y justamente “gallego” era lo mínimo que me decían todos cada clase. Lo típico: me empujaban sin razón, si era fútbol más vale no ir ni al arco ni tener la pelota, zancadilla a la salida de clases y “tatequietos” en la nuca; lo típico que uno se encuentra en el paquete básico de Bullying. Sin embargo, ahora pienso, ¿la pasé tan mal?, ¿era para tanto?, ¿hice algo yo para remediarlo? Ante esto la respuesta es sí.

Ante la ineptitud del sistema escolar decidí tomar las riendas de la situación. Por aquellos años yo miraba muchas pelis de acción, una de ellas era Kill Bill de Tarantino, en ese momento me sentía como Umma Thurman rodeado de bullies en vez de los “crazy 88”. Eso de recibir “palo” se había acabado. Ahora yo decidí defenderme. Claramente no mataba ni una mosca y todo eso era una ilusión. De Umma Thurman tenía la mirada y nada más, pero de algún que otro apuro me sacó. Por eso creo que no soy el mejor ejemplo para hablar de este tema: no sufrí como para tener secuelas, no bajé mi rendimiento estudiantil, ni tampoco recuerdo algún hecho más que relevante de esa época. Simplemente para mí fue una etapa complicada, nada más.


Ahora bien, no todos tienen la misma realidad que yo, algunos más y otros menos. Pero, porqué sentirse tan mal si la culpa no es de uno. Yo le decía a un primo de 7 años que en vez de

“defendete cuando te peguen”

actúe como

“no le des la importancia que no se merecen, deben tener sus propios problemas”

Y con esa motivación va a clases, ignorando a los violentos y simplemente prestando atención a otras cosas más relevantes. Y es que en la mayoría de los casos las personas que realizan esos actos son personas dañadas que necesitan de atención y por desgracia no se las ayuda a ellas tampoco.

Por un momento veamos las cosas desde el otro punto de vista: porqué no ayudar primero a la persona que realiza bullying porque seguramente es la que más problemas tendrá. Es la que no sabe relacionarse bien con la gente, la que no entiende las reglas establecidas. Capaz que la solución no solo es decir “Basta de bullying e implementar medidas para castigar a los bullies. Capaz está la solución es la identificación de estas personas y ayudarlas. Aunque claramente castigo debe tener.

Yo no me siento mal por haber recibido bullying. A veces cuando camino por la calle en el barrio me encuentro con aquellas personas que me robaban las bolitas y me insultaban de las maneras más artísticas posibles jugando con mi apellido; esas personas al verlas como están me hacen pensar que capaz la víctima no era yo.

Me siento mal con saber que ese joven revoltoso nunca tuvo ayuda y terminó en la droga y “afanando” por unos pesos para comer. Porque esa es la realidad: “el chino” actualmente preso, “el Brandon” muerto por ajustes de cuentas, “el Kevin” trabajando en la feria. Este último cuando me lo cruce me dijo:

“Me alegro mucho de que estés tan bien, ojalá hubiera tenido la motivación y haber estudiado como vos”.

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Montevideo, Uruguay.
Gonzalo.palomeque.mp@gmail.com

 

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