Tick, Tick... Boom! (2021)
- Gonzalo Palomeque
- 26 ene 2022
- 4 min de lectura
El arte no es totalmente justo, pero si es hermoso

Después de ver La La Land (2016), pensé que ningún musical me iba a emocionar tanto como lo que hizo Damien Chazelle. Me equivoqué.
Esta vez no es el joven director de Wiplash (2014) quién estrenó un nuevo y nada habitual musical, esta vez lo hizo Lin-Manuel Miranda encargado de traer en 2021 una de las películas más maravillosas del año. Por no decir una de las más emocionantes cintas en bastante tiempo. Capaz este año logre algo más que una nominación a los premios Óscar, con suerte tal vez se lleve algún galardón y logre ser reconocida por lo que es.
Lo primero que hay que decir es que es su primer película. Este gran debut como director trae consigo una calidad artística que demuestra experiencia y emoción. Pero no me gustaría retomar esta review desde un punto de vista frívolo y lejano. Quiero sentirme cercano al director, opinar como si la hubiera escrito para mí; y creer por un momento que el producto que se estreno en la no-muy-habitual empresa que trae buenas películas, Netflix, de verdad me entiende y me habla. Y no lo digo por creerme que soy el centro del mundo. Lo digo porque la historia de Jonathan Larson es importante. Es relevante dar a conocer al mundo a un artista que luchó por sus sueños y lo logró, o eso queremos sentir, ya que su obra más exitosa se estrenó por lo grande después de su prematura muerte.

Por desgracia, el primer acercamiento que tuve a este escritor y músico es por medio de una película. Yo nunca fui a un espectáculo de Broadway, nunca conocí la historia de todos los eventos teatrales que acapararon los últimos 20 años, apenas conozco la marquesina del Rey León. Por eso valoro la habilidad de Miranda para proyectar la vida del artista a la gran pantalla (en este caso pequeña) y ser lo más fiel posible a la esencia de su historia y recorrido. Pero como dije, no voy a empezar a hablar de la fotografía, la sonoridad y la actuación, que por comentar algo, es más que excelente con un Andrew Garfield que quiere comerse al mundo con cada película que estrena; voy a hablar desde lo que sentí.
Esta película me despertó ansias, ansias de crear, ansias de hacerlo ya. Ansias.
Nunca sabes que tanto te va llevar alcanzar los frutos de tus obras. Tal vez nunca vivas para verlos, pero si lo pensamos de una manera optimista, podemos decir que esta película es como un despertador (Tick, Tack) que está ahí para avisarnos de que dejemos de estar haciendo lo que hacemos para cumplir con nuestras necesidades vocacionales.
Esta historia tan maravillosa despertó en mi un sentimiento de apuro, de necesidad. Un claro sentimiento de tratar de hacer lo que me gusta, antes de que sea muy tarde.
Al igual que el reloj que sentía Jonathan Larson en su cabeza, los que tenemos aspiraciones de vivir de lo que nos gusta y, sin pensar en dinero, ser exitosos y reconocidos por ello es una presión que nos carcome a cada momento.

Siento que todavía no le hablé al público de lo que soy capaz. Y al igual que Larson en la escena tocando el piano bajo la lluvia, tiene que llegar ese momento para demostrar que podemos gritarle a la adversidad, sea cual sea y agarrar tu destino por los cuernos. "This is the life" diría Jonathan en su musical. Pero que no suene triste, claro que la vida tiene sus bajones, "This is the life" cantada por Jonathan Larson simboliza para él que esto es lo que tengo, y a pesar de tener la bañera en la cocina, me gusta tenerlo. Simplemente quiero hacer lo que me gusta.
Esta película le habla a todos aquellos que vivan con la incertidumbre de saber la verdad sobre su arte: ¿triunfará?, ¿es tan bueno como parece?, ¿podré vivir de él?, para qué escribo?
Este musical demuestra una calidad increíble en la adaptación de las canciones. Alguien como yo de 22 años que nunca fue a un musical las siente increíblemente cercanas. Lin-Manuel logra demostrar una calidad de adaptación magistral. Y claro que es capaz, conoce la obra de Jonathan Larson de primera mano. Ese individuo que murió previo a ser famoso, se quedó en el corazón de Miranda. Y desde ese mismo corazón es que este director está trabajando. Porque sobre todo esta película se siente humana y cercana. Realizada con mucho cariño y aprecio hacia el artista original.
Quién lo iba a decir que hace más de 4 años creí que La La Land era el único musical que me transmitía que me hablaba sobre lo que siento y lo que busco. Pero este 2021, por primera vez en mucho tiempo, sentí que una persona que murió en 1996, dos años antes de mi nacimiento, me hablaba a través de la visual de Lin-Manuel Miranda y la magnífica interpretación de Andrew Garlfield.
Inspiradora y emocional. Un musical que motiva a crear y no olvidarse de lo más importante: ser feliz haciendo lo que más te gusta, no porque busques lograr éxitos, sino porque buscas sentirte bien contigo mismo.
En memoria del gran Jonathan Larson, quiero agradecer a Lin-Manuel Miranda por darme la oportunidad de conocer esta historia. Ojalá exista cada vez más gente apasionada por el arte como Jonathan y que aún obviando su trágica muerte, haya podido ser feliz de crear y creer en hacer lo que le gusta.

A continuación, les dejo con el trailer de la película:




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