Submarine (2010)
- Gonzalo Palomeque
- 18 abr 2022
- 4 min de lectura
Hundirse en una relación nunca fue tan interesante.

Creo que las historias de amor no son tan claras como el agua, sino profundamente oscuras y difíciles de descifrar. Por suerte Submarine del director Richard Ayoade se moja para contarnos, a través de una comedia romántica no convencional, cómo se siente un joven inexperto ante varios hechos relevantes de su vida: su primer gran amor y los conflictos por los que pasan sus padres.
La cinta es una excelente historia de amor que le agrega algo distinto al clásico género. Ese "algo" lo encuentro en la manera, en la forma: jugando con los planos, la edición y la música de mi preciado Alex Turner. A su vez, se destaca en su guion. Se nota que la narración del protagonista, Oliver Tate, está perfectamente redactada. Suma y divierte más que nunca saber qué es lo que le pasa por la mente al joven galés.
La película genera en mí una conexión cercana entre la historia y los personajes y, a la vez, la disfruto porque realmente la siento muy lejana. Qué extraño y complejo sentimiento, hasta contradictorio diría.
¿Acaso así no es el amor?
No es la primera vez que la veo, pero sin ninguna duda la disfruté como si lo fuera. La química contradictoria entre los protagonistas, las actitudes frías de Oliver y la comedia que maneja; parece que retrataran algún pasaje de mis tiempos en el liceo.
Esta película logra mostrar de una manera interesante el pasaje de un joven en la adolescencia, donde aprende la maduración en algunos temas y sucesos. Ya los hechos no son algo banal, tienen consecuencia. Un acto burlesco puede lograr que alguien se mude, también puede que los padres dejen de amarse y una llamada no contestada puede significar despedirte de tu chica. Cada decisión que tomes tiene su consecuencia, y de ahí radica el crecimiento a la adultez.

La cinta me hace reflexionar en cómo definimos las relaciones y el amor. Ayoade nos lo plantea como algo que capaz dentro de 38 años cambia, algo que se modifica a través del tiempo. Cómo somos capaces de saber si estar con alguien nos hará feliz para toda la vida.
¿Acaso hay maneras de reconocer eso?
Estoy seguro de que ni el director de Submarine lo sabe. Pero justamente ahí donde radica lo hermoso de la cinta. En intentar retratar algo etéreo, difícil de explicar, pero que todos sentimos.
Cada vez que veo esas escenas donde el Oliver cruza miradas con Jordana me hace acordar cuando yo, en el liceo, cruzaba miradas con la que hoy en día es mi novia:
Cada segundo pasaba lento cuando mis ojos se cruzaban con los de ella. Cada detalle que observaba, en mi mente, los veía en plano detalle. Sus parpados abriéndose para mostrar esos ojos, que me engañaban, que no me permitían a simple vista saber si le interesaba, era algo realmente hermoso y atrapante. Por eso creo que esta cinta me hace sentir como en ese momento. Al igual que Oliver, mi relación, falló en un inicio. Pero ahí radica lo interesante, en que tal vez me interesó saber que tan profundo era el mar e intentar de nuevo sumergirme en esa aventura.

Porque de eso se trata el arte. Un medio de conexión con alguien para comprender si a una persona más le ha pasado lo mismo que a ti. Y sentir lo mismo que ese individuo, usando como medio de canalización tu propia historia.
Sin embargo, no todo es fácil cuando se trata de nadar en una relación amorosa. Como dije: los actos tienen sus consecuencias. Amar es egoísta y a la vez generoso. Es entender a alguien como parte de ti y dejar que alguien se lleve algo tuyo para sí mismo. Es por eso por lo que romper con alguien duele tanto. Pero así es, jugar las reglas del amor conlleva eso. Como le sucede al protagonista de esta cinta que experimenta en carne propia lo difícil que es amar a alguien.
Jordana elije amar y ser amada; con eso se abre a experimentar el miedo de perder a alguien. Oliver puede parecer para muchos un idiota con las decisiones que toma, sin embargo, creo que lo hace sin saber la magnitud de los hechos. Porque así somos a esa edad. Quién no sintió miedo de enfrentar una situación difícil como ir al hospital a visitar a alguien enfermo o creer que las cosas se solucionan con "cartitas" hechas a mano.
Algo que sentí muy cercano, es ese momento donde Oliver cree que su vida es una película. No lo voy a negar, por mucho tiempo creí que era el único que pensaba de manera cinematográfica en cada momento épico o interesante de mi vida.
Siendo honesto, se me hace complejo hasta de hablar de esta película. Me hace sentir tantas cosas, que no sabría como escribirlas y que tengan sentido.

Me pregunto:
¿Cómo puedo hacer un ensayo de la película sin ni siquiera explicar lo que sentí de manera clara?
Ahí está lo interesante. Los animo a verla y a darle una oportunidad. Como yo intenté con aquella chica que me miraba en la clase. Y por suerte ese amor de liceo, seguramente lo recordaré cuando tenga más de 38 años.
Honesta y divertida. De mis películas favoritas. Me recuerda a mí y a la vez siento qué esa persona no soy yo. Por suerte existe el cine para ver estas historias y volver a enamorarse.
Tráiler de la película (aunque para ser honesto, es mejor verla de una):




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