La Princesa Mononoke [Mononoke Hime] (1997)
- Gonzalo Palomeque
- 1 mar 2022
- 3 min de lectura
Actualizado: 3 mar 2022
Coexistir y sobrevivir son dos visiones de una misma realidad.

Quería elegir una película del aclamado Estudio Ghibli para ver, ya que escuchaba maravillas de todos sus largometrajes animados. Desde El viaje de Chihiro hasta El castillo Encantado, todas las películas son muy valoradas y amadas por todo el mundo.
Yo no había visto ni una.
Y ahí navegando por Netflix me topé con La princesa Mononoke. Me llamó la atención su portada y diseño de personajes, por lo que no necesité leer la trama para darle una oportunidad. Quería asombrarme con la historia y por suerte así fue.
Lo primero con lo que me sorprendí fue con el hecho de que la historia comienza rápido, no son necesarias escenas eternas introduciendo personajes y desarrollando escenarios. Todo de una. ¡Me encanta!
La calidad de animación es más que hermosa. Cada detalle, cada escenario y diseño es espléndido. La película mezcla la naturaleza y la creciente urbanidad que batalla por demostrar cuál será la más duradera. Porque Japón es eso. Es la constante lucha entre el pasado más profundo y antiguo, lleno de creencias, cultura y mitología; contra la tecnología de punta y los diseños urbanísticos más novedosos del mundo. No por nada es una nación que llama mucho la atención de los extranjeros.
En esta película se ve eso pero en un estado primigenio. No hay trenes bala ni tampoco bosques cuidados y hermosos. Hay naturaleza salvaje llena de entes mitológicos y dioses terrenales; en conjunto con las crecientes ciudades amuralladas llena de avances tecnológicos y armamentísticos. No nos confundamos, Japón no es una cosa o la otra. Es ambas coexistiendo en un mismo espacio y tiempo. Es el respeto por la naturaleza y la tradición junto a la perseverancia de llevar la civilización humana a su potencial más científico y tecnológico.
Y eso se ve en el protagonista de la historia, Ashitaka, que tiene que luchar por lo mejor de ambos mundos. Descubrir cuál es el mal que aqueja a su población y cómo dialogar con ese peligro para evitar la guerra. Pero, esto es muy difícil en un mundo donde las ideologías dividen y las posturas se distancian equidistante de la verdad. Ninguno tiene la real razón, y a su vez, ambos la tienen. Esa contradicción es la que congoja al príncipe de nuestra historia.
Él es un héroe por necesidad no por decisión. Es la persona que necesitan ambos pueblos para que todo termine lo mejor posible.

Ashitaka, lo hace todo para salvar ambas naciones. Cree en la coexistencia, en qué ambas posturas puedan vivir en un mismo espacio sin tener que matarse los unos a los otros. Y creo que ese mensaje es uno de los más lindos que he experimentado en mucho tiempo. Me sorprende cómo aplica tanto a nuestra sociedad actual.
La cinta de Hayao Miyazaki es fiel a nuestra realidad, en esta historia no hay un solo personaje perfecto. Todos cometen errores y se dejan llevar por sus impulsos. Se sienten muy humanos los personajes. Hasta los villanos entendemos que no hacen todo esto por algún motivo ególatra, lo hacen por sus convicciones. Aunque Las mismas sean erróneas.
Por eso acá los héroes no son condecorados y reciben prestigios, los dioses no son venerados como salvadores y los humanos no solo somos malos o buenos. Siempre hay razones detrás. Buenas o malas.

Ahora, después de pensar un tiempo en la película, me doy cuenta de la importancia del hombre en la vida silvestre y natural.
¿Qué tanto de la tecnología es malo? Y ¿Descuidamos tanto la naturaleza?
Cualquiera respondería negativamente ante ambas cuestiones, aunque yo creo que la verdad está más lejos de eso. Hay demasiados grises en el mundo como para encasillar todo en un color: blanco o negro. Por eso, sí importa las decisiones de cada uno, y como Ashitaka, no esperemos reconocimiento por hacer las cosas bien. Solo hagámoslo.
"No puedes cambiar tu destino, pero puedes acudir a su encuentro."
Después de experimentar esta maravillosa cinta, ahora sí creo que realmente me abriré con las demás películas del Estudio Ghibli.
Emocionante y hermosa, visual y técnicamente. La princesa Mononoke te hará pensar qué tan importante para uno es la tolerancia y la coexistencia. Por eso el diálogo y el entendimiento hacen progresar al humano. No la guerra.
Por si no la vieron, les dejo el trailer de la película:




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